La recolección de los cítricos se hace a mano, con la ayuda de las tijeras, y supone, en la actualidad el 25% de los costes de producción y emplea más del 50% de la mano de obra requerida en el cultivo. Su mecanización se ha intentado, pero sin resultados prácticos rentables.

El aspecto más crítico de la recolección es la determinación del momento óptimo. Ésta debe efectuarse cuando la maduración interna y la coloración sean las adecuadas.